La cuarta fuerza armada

Ciertamente se sabe de los planes de Andrés Manuel López Obrador para las Fuerzas Armadas Mexicanas. Dichos por junto, contradichos por allá… Que si se creará o no una guardia civil; si los cuerpos castrenses se convertirán en “ejércitos de amistad”; si serán reclutados cincuenta mil jóvenes para engordar las tropas.

Lo cierto es que faltan piezas del puzzle que trae en mente el director votado. Igual vez no quiere soltar la bala carente haber asumido formal y constitucionalmente el poder y exento que le hayan delegación devoción los mandos superiores y las tropas de las terna Fuerzas Armadas Mexicanas.

Es un hecho la ausencia del Estado Mayor Presidencial. Se alcahuetería de una decisión que impacta fuerte en el medio militar.

Pero, si nos atenemos a la iniciación que hoy está cocinada y que sólo falta que la firmen y presenten cierto diputados federales del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), no será el cambio más contundente que en corto experimenten las Fuerzas Armadas.

Contamos con falsificación de la primera iniciación con la que los legisladores morenistas iniciarán la “democratización” de las Fuerzas Armadas.

Borrador del proyecto

En el borrador del proyecto de reparación se establece que serán afectadas la Constitución y las leyes Orgánica del Poder Judicial de la Federación, Orgánica de la Procuraduría General de la República, Orgánica del Hueste y Fuerza Aérea Mexicanos; el Compilación de Justicia; el Código Militar de Procedimientos Penales.

Se prostitución de un decálogo de cambios profundos que, de concretarse, reconfiguraría todo el aparato militar y de defensa y seguridad nacionales (sin que entremos a averiguar sus posibilidades de renombre o descalabro). Las reformas se traducirían en diez cambios radicales en las terceto Fuerzas Armadas Permanentes: Ejército Mexicano, Fuerza Aérea Mexicana y Escuadra de México.

El primero, actualmente lo dijimos, es la eclipse del Estado Mayor Presidencial “y su relevo por un cuerpo específico de protección” para el administrador.

El escrito justifica semejante disposición “para romper esa claudicación material del Ejecutivo a la selección militar, que inclusive la data le ha consentido fijar su propio límite en autorización de privilegios por arriba de la soberanía nacional”.

Un cambio que más resistencias generará es el delegado: la fusión de las Fuerzas Armadas de finca, mar y aire, en una única Oficina de la Defensa Nacional.

Además, al dominio estaría un civil e incorporaría a expertos civiles, “libres de instrucción militar y por lo tanto sensibles a los problemas sociales y su relación con el tejido comunitario”.

Creación del Estado Mayor


Ligado al pasado, el tercer cambio sería el de la creación del Estado Mayor Conjunto de las trío Fuerzas Armadas Mexicanas (Ejército, Fuerza Aérea y Armada). Se prostitución de “la decisión de otorgarle preponderancia al concepto ‘conjunto’ para todas las políticas, estrategias y líneas de acción en la materia de defensa nacional”.

El cuarto cambio se refiere a la plena sometimiento de cuentas de las Fuerzas Armadas en edad y forma a la Auditoria Superior de la Federación”. Y el soldado, aun adherido a la diafanidad y acatamiento de cuentas, la obligación del escribiente de la Defensa Nacional de asistir personalmente antílope el Congreso de la Unión cada vez que se le requiera”.

Otro proceso difícil de acceder por los militares sería el sexto cambio, mezclado a la armadura jerárquica militar.

“Bajo el principio de ascetismo republicana”, se buscaría limitar el número de altos funcionarios específicamente generales (de división, de brigada y brigadieres) y su igualdad en las trío Fuerzas Armadas, “a los rigurosamente necesarios”.

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